Monastrell y Tempranillo: origen y carácter de nuestros vinos
Monastrell y Tempranillo: las variedades que definen nuestros vinos
En Dominios de MGP creemos que un vino no se entiende sin conocer la uva de la que procede. Cada variedad es portadora de una historia, una adaptación al paisaje y una forma de relacionarse con el clima. En nuestro caso, hay dos protagonistas claras: Monastrell y Tempranillo, variedades que han encontrado en el Valle Ibero y en el clima mediterráneo interior un entorno ideal para expresarse con identidad propia. Estas dos uvas no solo definen el perfil de nuestros vinos, sino que conectan nuestro proyecto con siglos de tradición vitivinícola.
Variedades adaptadas al territorio
No todas las uvas son capaces de adaptarse a condiciones exigentes como:
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Veranos secos y calurosos
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Escasas precipitaciones
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Gran amplitud térmica
Monastrell y Tempranillo son variedades históricamente ligadas a estos entornos. Su resistencia y capacidad de adaptación las convierten en aliadas naturales de una viticultura respetuosa y de bajo rendimiento.
Monastrell: la uva del Mediterráneo
Origen e historia
La Monastrell es una de las variedades más antiguas del arco mediterráneo. Su cultivo se remonta a épocas prerromanas y se asocia a la expansión de la vid por parte de fenicios y romanos a lo largo de la costa oriental de la península ibérica.
Existen referencias históricas que sitúan su cultivo en estas tierras desde hace más de 2.000 años, cuando los íberos ya elaboraban vinos rudimentarios para consumo local y ritual.
En otros países se la conoce como:
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Mourvèdre en Francia
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Mataro en Australia
Lo que demuestra su capacidad para viajar, aunque su expresión más auténtica sigue ligada al Mediterráneo español.
Datos curiosos
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Es una de las variedades con piel más gruesa
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Resiste muy bien la sequía
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Necesita mucho sol para madurar
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Es de ciclo largo y vendimia tardía
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Históricamente se usaba para vinos de guarda por su alta estructura
Durante siglos fue considerada una uva “difícil”, pero hoy se reconoce como una de las más expresivas cuando se cultiva con bajos rendimientos.
Características agronómicas
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Racimos compactos
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Bayas pequeñas
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Alta concentración polifenólica
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Gran capacidad de adaptación al secano
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Excelente respuesta al cultivo en vaso
Por eso encaja tan bien con nuestro sistema tradicional de conducción de la vid.
Perfil sensorial
En nuestros vinos, la Monastrell se expresa con:
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Fruta negra madura (ciruela, mora)
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Notas especiadas
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Recuerdos balsámicos
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Taninos firmes
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Gran profundidad
El clima mediterráneo interior aporta equilibrio, evitando excesos de madurez.
Tempranillo: la uva noble de la península
Origen e historia
La Tempranillo es una de las variedades más emblemáticas de España. Su nombre proviene de su maduración temprana (“temprano”), en comparación con otras variedades tradicionales.
Se cree que su origen está en la península ibérica y que ya era cultivada en época medieval. Durante siglos fue considerada la base de los grandes vinos de guarda, gracias a su equilibrio natural entre:
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Alcohol
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Acidez
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Tanino
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Aroma
Es una uva ligada históricamente al comercio del vino y a la consolidación de muchas regiones vitivinícolas.
Datos curiosos
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Tiene más de 500 sinonimias locales
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Es una de las variedades más estudiadas genéticamente
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Su piel es relativamente fina
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Responde muy bien a la crianza en barrica
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Cambia mucho según el clima y el suelo
Es una uva camaleónica: se adapta al entorno y lo refleja.
Características agronómicas
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Racimos medianos
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Maduración temprana
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Buena acidez natural
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Rendimiento moderado
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Sensible al exceso de agua
Por eso funciona especialmente bien en zonas secas y con control natural del vigor.
Perfil sensorial
En nuestros vinos, la Tempranillo aporta:
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Fruta roja madura (cereza, frambuesa)
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Notas florales
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Especias suaves
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Textura amable
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Final elegante
Es la variedad que aporta equilibrio y finura al conjunto.
La unión de Monastrell y Tempranillo
El ensamblaje de estas dos variedades no es casual:
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La Monastrell aporta potencia y estructura
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La Tempranillo aporta frescura y elegancia
Juntas crean vinos:
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Complejos
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Armónicos
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Profundos
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Con capacidad de envejecimiento
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Con fuerte identidad territorial
Este equilibrio refleja nuestra forma de interpretar el viñedo: tradición y precisión.
Viñedos cultivados de forma tradicional
Nuestras parcelas están plantadas en vaso alto, un sistema heredado de generaciones anteriores y perfectamente adaptado al clima seco.
Este tipo de cultivo:
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Protege los racimos del sol directo
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Reduce la evaporación del agua
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Limita el rendimiento
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Favorece la concentración
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Refuerza el carácter varietal
No es una técnica moderna, sino una forma ancestral de convivir con el entorno.
Influencia del clima mediterráneo interior
El entorno del Valle Ibero se caracteriza por:
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Mucha luz
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Poca lluvia
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Noches frescas
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Maduración lenta
Esto permite:
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Uvas más pequeñas
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Aromas más definidos
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Mejor equilibrio
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Mayor expresión del suelo
Monastrell y Tempranillo encuentran aquí un lugar donde mostrar su versión más auténtica.
Vendimia y selección
La vendimia se realiza de forma precisa, parcela a parcela. No buscamos cantidad, sino equilibrio y expresión.
Se seleccionan uvas con:
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Madurez fenólica
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Buena acidez
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Sanidad perfecta
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Potencial aromático
Solo una parte de la producción entra en nuestros vinos de edición limitada.
Crianza y expresión varietal
Parte de nuestros vinos reposan en barricas de roble francés de los bosques de Allier, utilizadas una sola vez. La madera:
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Aporta complejidad
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Redondea taninos
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Refuerza estructura
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Respeta la fruta
La crianza acompaña a la variedad, no la sustituye.
Variedades con historia y futuro
Elegir Monastrell y Tempranillo es una forma de reivindicar un patrimonio agrícola que ha sobrevivido durante siglos gracias a su adaptación al medio.
Son variedades que hablan de:
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Historia
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Paisaje
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Cultura rural
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Trabajo humano
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Tiempo
Cada copa contiene parte de esa memoria.
Identidad en cada botella
En Dominios de MGP entendemos el vino como un relato líquido. La Monastrell y la Tempranillo son los dos idiomas con los que contamos esa historia: la del Valle Ibero, la del clima mediterráneo interior y la del trabajo paciente de la viña. Nuestros vinos no buscan imitar otros estilos, sino expresar el suyo propio. Porque cuando la variedad está en su lugar, el vino encuentra su voz.
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